Los ojos de María Félix

Primerísimo plano de “Enamorada”, de Emilio Fernández “Indio”. Mexico, 1946

Este año pasado, 2019, ha sido un año de buen cine, pero entre película y película, busco el placer de los clásicos. Entre ellos los del cine mexicano de los años cuarenta y cincuenta, especialmente Ismael Rodríguez´(“Ánimas Trujano”, “La Cucaracha”), y Emilio Fernández (“María Candelaria”, “La Perla”, “Enamorada”). Películas hermosas, desgarradoras, de poderosa imagen, con un excelente manejo del blanco y negro, y en el que se aprecia la magnífica fotografía de Gabriel Figueroa (“la Perla”, “Enamorada”, “Los Olvidados”, “La noche de la iguana”…).

La reunión de Indio Fernández y Gabriel Figueroa dejó en “Enamorada” (1.946) unos resultados magníficos con planos y secuencias bellísimas, en las que destaca la presencia de María Félix.

Hay un plano secuencia en la que María Félix en la habitación de su casa escucha “Malagueña” cantada por el trío Calavera, los mariachis contratados por el galán generalote revolucionario, interpretado por otro de los grandes de la escena mexicana, Pedro Armendariz. Los gestos de ambos, especialmente los de María Félix, con ese primer plano, tan bien fotografiado en blanco y negro, son de los que cautivan y atrapan a cualquier espectador por duro que sea. Y los ojos de María Felix, “esos ojos que cuando te miran te olvidas de todo, hasta de ella misma”.

J. B. (enero de 2020)

Video resumen de “Enamorada” que reproduce parte de la escena” (es un video promocional de la televisión mexicana, de poca calidad)

Turner, el pintor romántico de la luz y de las tormentas, precursor del impresionismo y de la pintura abstracta

A diferencia de lo que acontece con la pintura renacentista o neoclásica, los pintores románticos buscan en los paisajes el pretexto para expresar sus sentimientos y mostrar al mundo la supremacía del orden natural sobre la voluntad de los hombres. 

Buena parte de la obra de William Turner gira sobre este pensamiento. Voy a detenerme en cinco cuadros, óleos, que a mi parecen muy bellos, y que cuentan cosas que me interesan mucho. Están pintados en el momento álgido de su obra artística, en la que el pintor londinense muestra la osadía y la rebeldía que le hacen un pintor muy especial.

En el primero de ellos confluyen el interés por un acontecimiento histórico muy relevante, en un momento trágico en el que desatan las fuerzas de la naturaleza, y en el que Turner da muestras de un prodigioso manejo del color. Se trata de “Barco de esclavos”, pintado en 1840:

Barco de esclavos, 1840. Óleo 90,8 x 122,6 cms. Museo de Bellas Artes de Boston

El título original de este cuadro es “Traficantes de esclavos arrojan a los muertos y a los agonizantes por la borda – el tifón se aproxima(Turner era muy dado a poner largos títulos a sus cuadros para explicar lo que acontecía en el instante pintado). Nos relata el momento en el que 142 esclavos luchan por una supervivencia imposible tras ser arrojados al mar, con el objeto de aligerar “mercancía” debido a la escasez de agua. La maniobra implicaba beneficios económicos para el negrero, puesto que al arrojar por la borda a los esclavos agonizantes, antes de morir de enfermedad, podría cobrar el seguro. Es un barco negrero británico, el Zong, que se dirige a Jamaica, año 1781. Este terrorífico hecho fue uno de los desencadenantes del movimiento abolicionista en el Reino Unido que finalmente prohibió la esclavitud en 1833, si bien, años antes, en 1807 fue prohibida la trata de esclavos. Todavía tardaría mucho tiempo en abolirse la esclavitud en Estados Unidos, en 1863, o en España, en 1880.

La atrocidad queda enfatizada por el momento de virulencia del mar con un sol que ilumina la mitad inferior del cuadro en el que observamos las manos y grilletes acechados por las aves y peces que se ceban con los cuerpos a punto de hundirse. Veamos algunos detalles de este cuadro:

Detalle inferior de “Barco de esclavos”, 1840. Museo de Bellas Artes de Boston
Detalle central de “Barco de esclavos”, 1840. Museo de Bellas Artes de Boston.

El interés de Turner por la historia, la tragedia del hombre frente a la inmensidad de la naturaleza es una constante en toda su obra. Ya en 1810 lo había expresado en unos de sus cuadros más reconocidos: “Anibal cruzando los Alpes”.

El título completo de cuadro es “Tempestad de nieve: Aníbal y su ejército cruzan los Alpes”. Óleo sobre lienzo que mide 1,45 m. de alto y 2,36 m. de ancho. Actualmente se conserva en la TATE de Londres (Galería Nacional de arte británico y arte moderno). 

El pintor maneja al espectador con gran habilidad gracias al movimiento circular en el que la atmósfera se funde con las montañas de la derecha elevándose y formando una bóveda de nubes tormentosas; una tormenta de nieve que deja ver el sol filtrado por el aire gélido que ilumina la escena del primer plano en la que el ejército de Aníbal se sorprendido cuando ya se vislumbran los valles de la península itálica en el centro del cuadro. Es un momento de desesperación, caótico, en el que algunos soldados parecen optar por la deserción. Es prodigioso el manejo del movimiento y de los tonos claros y oscuros para infundir el dramatismo que rodea la escena. No puedo evitar mirar el cuadro como si de la escenificación de una ópera se tratara. Veamos un detalle:

Detalle superior. “Tempestad de nieve: Aníbal y su ejército cruzan los Alpes”. TATE de Londres.
Detalle inferior; en primer plano escenas de pillaje, mientras los elefantes del ejército de Anibal que se adivinan al fondo, sobre la luz se dirigen al valle intentando salvar las inclemencias. “Tempestad de nieve: Aníbal y su ejército cruzan los Alpes”. TATE de Londres.

En 1838 Turner pinta un bellísimo cuadro, El Temerario remolcado a dique seco, que a mi me parece una esplendorosa representación del paso del tiempo hacia la última etapa de la vida. En una encuesta hecha en el año 2005, los británicos votaron a esta obra como el mejor cuadro inglés de la historia.

El Temerario remolcado a dique seco, 1838.  91×122 cms. Oleo sobre tela. National Gallery de Londres

La escena representa el transporte por el remolcador de El Temerario, un navío, buque insignia de la armada real británica, símbolo de su poderío imperial y héroe de la batalla de Trafalgar. El cuadro es pura poesía en la que los colores cálidos y fríos se armonizan en perfecto equilibrio, con esa placidez de la mar llana en la desembocadura de la ría, iluminada por el sol; y ese pavoroso contraste entre el remolcador de hierro, fuego, humo y vapor, que arrastra al viejo navío blanquecino, figura casi fantasmal, en el fin de su vida, en el ocaso del día, antes de ser desguazado.

Turner pintó este cuadro con 63 años, en 1838, cuando podría considerarse un anciano al que se le aproximaba el final de su vida. No fue así. Turner seguiría pintando durante seis o siete años más, y moriría en 1851 con 76 años.

En los siguientes detalles observamos el carácter casi impresionista de la técnica (el trazo y el uso del color) de este cuadro, mostrando un uso de la pincelada y del color que cautivó a los pintores impresionistas cincuenta años después.

Detalle de la zona central derecha, el sol al anochecer. El Temerario remolcado a dique seco.  
Detalle del reflejo del remolcador en el agua. El Temerario remolcado a dique seco.  

El paisaje portuario e industrial está pintado por Turner en varias ocasiones, en las que el pintor reflexiona sobre el paso del tiempo y la transformación del paisaje. En “Lluvia, vapor y velocidad”, pintado en 1844, vemos dos puentes sobre el río Támesis, el puente de piedra a la izquierda que representa el pasado con la foresta, la campiña y la placidez bajo la lluvia, que se ve rota por la irrupción de la locomotora, icono de la revolución industrial, atravesando el nuevo viaducto (Maidenhead Railway Bridge, diseñado por el ingeniero Brunel, construido en 1938).

“Lluvia, vapor y velocidad. El gran ferrocarril del Oeste”; óleo sobre tela de 91 x  121, cms. National Gallery de Londres.

En este cuadro observamos un claro contraste en un paisaje en el que se funde la historia con la tecnología industrial, en el que se mezcla la lluvia, con el vapor de la locomotora y el humo. Turner nos demuestra aquí su talento renovador y rebelde, incorporando los temas industriales que despreciaban los pintores románticos de su época. El tren de vapor irrumpe en dirección al espectador que si percibe lo mismo que yo, está viendo atmósferas y contrastes que irrumpen en el paso del tiempo. Veamos detalles sorprendentes en este cuadro:

Detalle del tren de “Lluvia, vapor y velocidad…” en el que se aprecia la pincelada tan suelta que cautivaría a Monet, y a los impresionistas

El abandono del naturalismo se aprecia también en este detalle, en el que las figuras humanas están sólo insinuadas:

Detalle del tren de “Lluvia, vapor y velocidad…” en el que como es habitual los personajes humanos son elementos secundarios, en esta ocasión apenas perceptibles, resueltos con muy pocas pinceladas.

Por último, nos vamos a una obra revolucionaria y extraordinaria, un cuadro que nos invoca lo que parece inverosímil, la reunión de una escena romántica plasmada con técnica impresionista, y que nos recuerda al expresionismo abstracto. Esa era la maestría y e inteligencia de un cuadro incomprendido en su época, y que resulta ser una de las obras maestras de Turner.

Las formas apenas se atisban; acaso vislumbramos el casco de un barco, con la rueda del vapor, con las chimeneas que emiten su humo negro y rojizo, y el mástil con el gallardete izado, detalles que quedan subsumidos por la luz y la oscuridad, todo ello en una situación trágica, confusa, con el barco a merced de la tempestad. El título original del cuadro Tormenta de Nieve – Barco en la Boca del Puerto Lanzando Señales en Aguas Bajas y de Frente. El Autor Estuvo en esta Tormenta en la Noche que el Ariel dejó Harwich”. Con ello Turner quiere dejar constancia de su emoción como testigo del acontecimiento e invita al espectador a que sienta lo mismo.

Tormenta de nieve, un vapor a la entrada del puerto, 1842. Óleo sobre lienzo, 91,5 x 122 cms. Tate Gallery, Londres.

Lo que debió sentir Turner lo traslada al lienzo con una pulsión especial. Con fuertes y rápidas pinceladas que envuelven la nieve, el humo las nubes y el mar, que recuerdan a la pintura expresionista abstracta cien años después. No fue entendido, fue incluso despreciado por la escasa definición formal de algunas de sus obras. A Turner le debió importar un bledo y quizás se aplicó aquello de “si no me entienden ya me entenderán”. Y así fue.

Detalle central de Tormenta de Nieve – Barco en la boca del puerto.
Detallede del oleaje de Tormenta de Nieve – Barco en la boca del puerto.

No esperaba comentar tantos cuadros de Turner; hay monografías que cuentan muy bien su obra y su producción en acuarela merecería un capítulo aparte (magistral como acuarelista en sus inicios, y cuya técnica aplicó a la hora de pintar al óleo).

Una obra me ha llevado a otra, disfrutando con la observación de los detalles, y he visto que sus cuadros cuentan muchas cosas que tienen que ver con una visión de la humanidad y de su mundo imperecederas, yo diría que muy contemporáneas. Es un placer meterse por los misterios de sus pinturas, y constatar la actualidad de un pintor rebelde e incomprendido, y por ello genial, que supo como nadie representar el instante en el que la naturaleza y el tiempo se alzan sobre la voluntad de la humanidad, y que por ello se adelanta a lo que nos quisieron transmitir los pintores impresionistas, y los expresionistas abstractos ¿Acaso ello no quisieron, captar la emoción de un instante comparable a la contemplación de la naturaleza?

Autorretrato de Joseph Mallord William Turner, 1799. The British Museum. Londres.

Juantxu Bazán

21 de mayo de 2020

Con el agradecimiento a los autores de textos en los que me he apoyado para este artículo:

E. H. Gombrich “La Historia del arte”. Phaidon, 1995.

Turner, un elemento más de la intensidad cósmica

J. M. W. Turner

Tormenta de nieve de Turner

Comentario de obra – El Temerario remolcado a dique seco

Turner, el hombre de la mancha

Puesta del sol sobre el lago

Sombra y oscuridad de Turner

Miremos este cuadro “Puesta de sol sobre el lago (título impresionista, como sus pinceladas, y manchas de color que invocan el expresionismo abstracto de mediados del siglo XX).

Esto ya no va de urbanismo, va de democracia

EL JUEZ ACAYRO OBLIGA AL AYUNTAMIENTO A LA REPETICIÓN DEL PLENO PARA LA APROBACIÓN DE LA RECALIFICACIÓN DE LA FÁBRICA DE ANCHOAS LOLÍN CON EL PESO DE RESPONSABILIDADES PENALES PARA LOS CONCEJALES QUE VOTEN EN CONTRA

El próximo lunes, 4 de mayo, se celebrará en el Ayuntamiento de Castro Urdiales el primer pleno tras la declaración del estado de alarma hace seis semanas. Quizás esto no sea digno de atención, pero resulta llamativo que este primer pleno telemático de la historia de la ciudad lo sea para resolver la aprobación del Modificado nº 23 del Plan General, es decir, una cuestión de la “máxima urgencia” para la población de Castro Urdiales, y que este pleno sea el segundo en el que se trata el mismo asunto (la aprobación definitiva del Modificado nº 23 del PGOU) que ya había sido rechazada por falta de la mayoría para aprobar el Modificado y con ello la recalificación de la fábrica de anchoas Lolín. En aquel pleno de 4 de febrero de este año el Modificado no había obtenido la mayoría absoluta necesaria (11 concejales) a pesar de los votos afirmativos de sus valedores, CastroVerde y El PRC (3 + 5 concejales), debido a la abstención de los seis concejales del PSOE y de los dos de Ciudadanos, y el voto en contra del único concejal de Podemos. El sexto concejal ausente del PRC, el dueño de la empresa Anchoas Lolín, Jesús Gutiérrez no asistió al pleno al tener interés directo en el asunto en cuestión. Tampoco comparecieron los tres concejales del PP.

El asunto parecía estar resuelto, pero poco tiempo después, el 6 de marzo, aparece en escena el juez Acayro Sánchez y dicta un auto que podríamos calificar como “pintoresco” si no fuera por los intereses que hay en juego en este asunto que, ahora, ya trascienden la mera recalificación de la fábrica de Anchoas para cuestionar los acuerdos que toma el órgano representativo de la democracia local. Un caso inaudito en la democracia española.

El dueño de la fábrica de Anchoas Lolín, portavoz del PRC en el Ayuntamiento y líder de la formación en Castro Urdiales, decide impugnar el pleno, pero sorprendentemente no lo hace yendo por la vía contenciosa contra el acuerdo plenario, sino presentando un incidente de ejecución de una sentencia trece meses anterior que resolvió un recurso contencioso contra el Ayuntamiento que presentaron los dueños del supermercado DIA que se encuentra frente a la fábrica de anchoas. Debe aclararse que aquella sentencia, dictada por Acayro, no lo era contra la aprobación del Modificado del PGOU sino contra la aprobación definitiva del convenio urbanístico en el que se decidió que el Ayuntamiento debería a tramitar el Modificado. (Hago un paréntesis para explicar que el famoso convenio Lolín fue ya tramitado con el compromiso por parte del Ayuntamiento de la redacción de la memoria urbanística; la aprobación inicial del modificado nº 2 del PGOU; el trámite de información pública; la aprobación provisional; y cuando se sometió a aprobación definitiva con otro gobierno municipal, tras las elecciones de mayo de 2019, no obtiene la mayoría absoluta necesaria que exige la legislación para aprobar un instrumento urbanístico). 

Con la desestimación de aquella sentencia y la ratificación del convenio para seguir el trámite urbanístico ya se dio satisfacción a la parte demandada, por lo tanto es un disparate exigir en un incidente de ejecución de sentencia que se apruebe definitivamente el Plan General cuando ese plan ya ha sido rechazado. ¿Si el convenio ya se ha tramitado cumpliendo con las cláusulas que comprometían al Ayuntamiento, qué razón hay para solicitar una ejecución de sentencia de un procedimiento, el del convenio, distinto al del trámite urbanístico? Hay una razón que lo explica y ella tiene que ver con la irrupción en escena del juez Acayro, llamado a ser el actor principal para sacar adelante este Modificado nº 23.

El juez Acayro alimenta su posición señalando en su auto que el Ayuntamiento debió no solo tramitar el Modificado, sino aprobarlo, independientemente de que tras las últimas elecciones se produjera un cambio en el equipo de gobierno y en la representación política municipal. Si esto es así, la potestad municipal de planificar el urbanismo no sería el resultado de las deliberaciones en el pleno, de los informes técnicos, del trámite de información pública, o del cambio de criterio en cómo planificar la ciudad. La potestad municipal debería quedar sacrificada por la decisión de un juez, que reclama insistentemente con los dueños de la fábrica el cumplimiento de aquel convenio. Un auténtico disparate. El disparate es aún mayor toda vez que el juez afirma que la posición del nuevo Ayuntamiento es arbitraria, y cuestiona el propio informe de la secretaria municipal en el que se señala que el Ayuntamiento no puede aprobar el Modificado porque el dueño de la fábrica no cumplió la parte que le compromete en el convenio, aquella que decía que debía demostrar que el promotor adquiere una propiedad en el polígono industrial de Vallegón para proceder al traslado de la fábrica y con ello salvaguardar los puestos de trabajo. También se señala en este informe de la secretaria que la zona es inundable y por tanto no podría darse licencia urbanística al nuevo centro comercial que suplantaría la vieja fábrica de anchoas. Esta fue la argumentación expuesta por los concejales que decidieron no aprobar definitivamente el Modificado sobre los que el juez advierte en su auto de responsabilidades penales y multas coercitivas si impiden la aprobación del convenio que, según Acayro, debe significar la aprobación del Modificado. (Abro un segundo paréntesis para decir que los grupos políticos y concejales díscolos con este Modificado siempre mantuvieron una posición contraria o abstencionista, ya fuera en fase aprobación del Convenio, ya lo fuera en fase de tramitación del Modificado; es decir, en las cinco veces que han podido posicionarse nunca votaron a favor de esta operación urbanística que solo ha salido adelante con los único votos de PRC y CV).

El pleno se celebrará el lunes 4 de mayo, después de un insistente trasiego de recursos del Ayuntamiento y autos desestimatorios, el último con la amenaza explícita de multar a la alcaldesa con 1000 euros diarios si no se celebra el pleno. La gran paradoja es que a pesar de la celeridad en resolver por parte del juez Acayro, con varios autos y providencias que reclaman la obligación de convocar y celebrar el pleno a pesar del estado de alarma, el recurso contra el primer auto que debe resolver el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria duerme confinado. ¿Qué pasaría si el TSJC resuelve declarar nulo el auto del juez Acayro mientras el Ayuntamiento acuerda una decisión diferente de la tomada en aquel pleno, es decir, aprobar el Modificado? ¿Por qué tiene que celebrarse un pleno en cumplimiento de un auto de un juez que ha sido recurrido al TSJC?

El lunes, 4 de mayo, a las 12, los concejales deberán ratificar telemáticamente el carácter extraordinario del pleno, y seguramente lo harán, impelidos por el mandato del juez. En el segundo punto del orden del día tendrán que aprobar las normas de procedimiento telemático del pleno, condición para que éste sea válido. Y en el tercer punto se somete, por segunda vez, la aprobación definitiva del Modificado nº 23 del PGOU.

Ignoro lo que harán los concejales, pero este es un caso de conciencia y de inteligencia política que les somete al dilema de sus vidas políticas, en el que el asunto urbanístico queda ya en un segundo plano. La cuestión es si su voto, es el resultado de su voluntad y de sus convicciones o bien es el resultado de la coacción impuesta por un juez[1]. Puede que a algunos lectores les parezca muy fuerte que hable de “coacción”, pero es que es muy fuerte lo que está aconteciendo, y no puede entenderse el auto del juez sino como una imposición contra la propia voluntad de los concejales, so pena de responsabilidades penales y administrativas. Se ha llegado a augurar que algunos concejales podrían cambiar su voluntad de abstenerse o de votar en contra del Modificado, y voten a favor por “imperativo del juez” lo que nos coloca en una situación tan inédita como estrafalaria. Imagino que los concejales, que siempre mantuvieron su posición contraria o abstencionista, estarán bien asesorados y sepan que su voto es tan legal y coherente como cualquier otro, y debe ser emitido sin otro impedimento que el que les dicta su razón.

Como decía al principio, la recalificación de la fábrica de anchoas ha entrado en un proceso que va más allá de la operación urbanística y sus consecuencias para la ciudad. Esto ya no va de Urbanismo, esto va de Democracia. Se cuestiona el propio funcionamiento democrático de las instituciones municipales en la que los representantes de la soberanía popular ejercen su voluntad política libremente expresada.

Juantxu Bazán


[1] Acepciones de la palabra COACCIÓN que da la RAE:

  1. Fuerza o violencia física o psíquica que se ejerce sobre una persona para obligarla a decir o hacer algo contra su voluntad.
  2. Poder legítimo del derecho para imponer su cumplimiento o prevalecer sobre su infracción.

Besugo republicano

Acuarela, gouache y estilógrafo sobre papel Archer 300 gramos grano grueso 36×26 cms. 14 de abril de 2020.

Esta acuarela nace de una idea un tanto disparatada, y para no perderla en el olvido la ejecuto casi al mismo tiempo en el que se me ocurrió con un boceto previo muy rudimentario. En realidad es un mensaje en clave para una persona, no tiene otras connotaciones pero a mi se me antoja muy expresivo y surrealista.

Juantxu Bazán, a 1 de mayo de 2020.

Ocres en Fez

Acuarela y estilógrafo sobre papel Arches de 300 g. grano grueso. 29 de marzo de 2020

En abril de 2018 viajé a Marruecos, y de aquella breve estancia almacené cientos de imágenes, entre ellas de Fez, una ciudad que cautiva por sus colores, olores, sabores… y por su desordenada vitalidad, una fuente de imágenes que despiertan todos los sentidos. Pegado a la medina se encuentran los talleres de curtido y pigmentación de pieles, y al llegar se observan las fachadas de un ecosistema urbano dependiente de un trabajo que aún se elabora artesanalmente, con inmundas condiciones de seguridad, y aún así admirado por los turistas que se apostan en puntos de observación para fotografiar a los trabajadores que elaboran las pieles que luego podrán comprar en los muchos comercios de Fez.

En la acuarela se aprecian las fachadas con las pieles tendidas en secaderos acondicionados.

Juantxu Bazán, 1 de mayo de 2020

Mascarilla y guantes

Acuarela y estilógrafo sobre papel Archer de 300 gramos. 30 de abril 2020.

La idea original era pintar un bodegoncillo con mascarilla y guantes de látex, utensilios tan comunes en estos días, con los que asisto a comprar pescado y coger el pan algunos días a la semana.

Al final le incorpore el color rojo para darle un toque sarcástico a la imagen de la que se puede desprender cualquier historia.

Juantxu Bazán, 30 de abril de 2020.

Tres pastillas de acuarela, colores cálidos

Está pintada sobre papel Archer de 300 gramos 36×26 cms.; el dibujo está hecho a estilógrafo y sobre él acuarela en seco. 23 de abril de 2020.

La pintura está hecha a partir de una foto que saqué yo mismo antes de estrenar mi caja de acuarelas, hace unos meses, y por fín me decidí a pintarlas para ejercitar el glaseado con diferentes tonos de amarillo limón, amarillo cadmio y naranja (rojo de cadmio pálido). No estoy muy convencido de heber pusto el texto, quizás lo corrija cuando tenga algo más de tiempo.

Juantxu Bazán, 30 de abril de 2020.

Pinceles

Acuarela y estilógrafo sobre papel Arches de 300 gramos grano grueso 36×26 cms. Al pasar al blog la pintura me he dado cuenta de que el dibujo está defectuosamente escaneado, con ese margen gris imprevisto que decidido mantener. 24 de abril de 2020

Se debe pintar las cosas que uno quiere, y con los pinceles se da una especial alianza. Los coloque sobre una coctelera de cristal que sujetaban unos lápices de color, y me pareció que el dibujo iba a tener una imagen de mayor plasticidad, pensando en el efecto de los mangos a través del cristal en el que se vislumbra una mezcla que he manipuladoa mi criterio.

Juantxu Bazán, 30 de abril de 2020

Huevera sujeta-móvil

Una ocurrencia en tiempos de encierro en estado de alarma. La necesidad surge de la comprobación de que muy pocas personas cuando estamos en videoconferencia son capaces de sujetar los móviles convenientemente, por lo que las imágenes que recibimos en pantalla salen movidas, con media cara cortada, o muy lejos o muy cerca. Es incómodo.

Para evitarlo basta con sujetar el móvil con un dispositivo ad hoc. Los hay gratis de publicidad, y algunos de compra más o menos ingeniosos, bastante bien diseñados. Pero si no se tiene el aparato basta con echar mano de una huevera, y así reutilizamos una material tan común y abundante en cualquiera hogar, algo más que recomendable antes de acudir a comprar.

Utilizamos las hueveras vacías, muchas veces guardándoselas a la paisana que vende huevos frescos “de casa” para su reutilización. Eso está muy bien. Pero si observamos una huevera de seis cavidades abierta nos ofrece una compartimentación muy útil para guardar la cachivachería que hay suelta por encima de la mesa, o en un cajón. He visto incluso quien las usa como caja para guardar hilos y útiles de coser, y también es frecuente decorarlas y hacer manualidades… la rigidez de su cartón es una oportunidad que las hace muy versátiles.

Pero podemos darlas un toque creativo. Me gusta de las hueveras que están hechas de un material poroso, cartón ondulado elaborado como si fuera papel-maché que recuerda a la textura y gramaje del papel para pintar acuarela, y por ello se presta a que puedan decorarse con pinturas acrílicas o con rotuladores gruesos. El interior de la tapa se ofrece como un minilienzo para esos menesteres:

Pero lo bueno de las hueveras es que son capaces de hacer de soporte sujeta-móvil, e incluso para soportar una tablet, tal como podemos ver a continuación:

Para decorarlas se puede utilizar acuarela, gouache, y combinar estas técnica con rotuladores, lápiz color, acuarelables, tinta, etc.

Juantxu Bazán, 17 de abril de 2020

Chicles suspensivos…

El rompeolas de Castro es una enciclopedia visual que alberga pensamientos, placeres y más de un misterio.

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Alguien, en su diario deambular por el espigón, ha dejado en el lienzo de hormigón una extraña impronta, una señal para sí mismo y para quien quiera leer un mensaje abierto a la intemperie. Reconozco sobre la curva del espaldón una larga procesión de puntos suspensivos, caligrafiados con el chicle mascado, aplastado y adherido, uno tras uno, y otro más, una secuencia de lo que antecede y de lo que va a venir; y tras tres puntos, cuatro puntos más, continuando su traza rectilínea, paralela al horizonte mar, en una alineación indefinida en la que se pueden contar cuatrocientos cuatro chicles pacientemente incrustados en la superficie del mortero, día a día, practicando el culto a la rutina de quien quiere sellar su presencia con saliva y goma masticable.

Cuatrocientos cuatro días después pienso haber descifrado el juego, imaginando al constructor sacando su argamasa de la boca colocando cada pieza equidistante, con una ingeniería capaz de resistir el temporal del mar, poniendo orden al paso del tiempo con su interminable obra suspensiva. Quizás nuestro anónimo adicto a la goma de mascar pretendiera detener cada instante con su austero grafismo, repitiendo el mismo acto cada día, recreándose en su ingenua obra civil. Acaso quisiera detener el tiempo en aquellos años de corazón infantil, dejando su botín en su misteriosa reserva escondida, desapercibida para cualquier paseante.

Y cada día vigila su tesoro añadiendo una moneda más a su colección de chicles suspensivos.

Juantxu Bazán, 12 de abril de 2020.

(P.D.: Hasta el cierre del rompeolas por obras de restauración, hace seis meses, nuestro anónimo paseante seguía poniendo chicles, una tras otro, cada día…)

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