Tres pastillas de acuarela, colores cálidos

Está pintada sobre papel Archer de 300 gramos 36×26 cms.; el dibujo está hecho a estilógrafo y sobre él acuarela en seco. 23 de abril de 2020.

La pintura está hecha a partir de una foto que saqué yo mismo antes de estrenar mi caja de acuarelas, hace unos meses, y por fín me decidí a pintarlas para ejercitar el glaseado con diferentes tonos de amarillo limón, amarillo cadmio y naranja (rojo de cadmio pálido). No estoy muy convencido de heber pusto el texto, quizás lo corrija cuando tenga algo más de tiempo.

Juantxu Bazán, 30 de abril de 2020.

Pinceles

Acuarela y estilógrafo sobre papel Arches de 300 gramos grano grueso 36×26 cms. Al pasar al blog la pintura me he dado cuenta de que el dibujo está defectuosamente escaneado, con ese margen gris imprevisto que decidido mantener. 24 de abril de 2020

Se debe pintar las cosas que uno quiere, y con los pinceles se da una especial alianza. Los coloque sobre una coctelera de cristal que sujetaban unos lápices de color, y me pareció que el dibujo iba a tener una imagen de mayor plasticidad, pensando en el efecto de los mangos a través del cristal en el que se vislumbra una mezcla que he manipuladoa mi criterio.

Juantxu Bazán, 30 de abril de 2020

Huevera sujeta-móvil

Una ocurrencia en tiempos de encierro en estado de alarma. La necesidad surge de la comprobación de que muy pocas personas cuando estamos en videoconferencia son capaces de sujetar los móviles convenientemente, por lo que las imágenes que recibimos en pantalla salen movidas, con media cara cortada, o muy lejos o muy cerca. Es incómodo.

Para evitarlo basta con sujetar el móvil con un dispositivo ad hoc. Los hay gratis de publicidad, y algunos de compra más o menos ingeniosos, bastante bien diseñados. Pero si no se tiene el aparato basta con echar mano de una huevera, y así reutilizamos una material tan común y abundante en cualquiera hogar, algo más que recomendable antes de acudir a comprar.

Utilizamos las hueveras vacías, muchas veces guardándoselas a la paisana que vende huevos frescos “de casa” para su reutilización. Eso está muy bien. Pero si observamos una huevera de seis cavidades abierta nos ofrece una compartimentación muy útil para guardar la cachivachería que hay suelta por encima de la mesa, o en un cajón. He visto incluso quien las usa como caja para guardar hilos y útiles de coser, y también es frecuente decorarlas y hacer manualidades… la rigidez de su cartón es una oportunidad que las hace muy versátiles.

Pero podemos darlas un toque creativo. Me gusta de las hueveras que están hechas de un material poroso, cartón ondulado elaborado como si fuera papel-maché que recuerda a la textura y gramaje del papel para pintar acuarela, y por ello se presta a que puedan decorarse con pinturas acrílicas o con rotuladores gruesos. El interior de la tapa se ofrece como un minilienzo para esos menesteres:

Pero lo bueno de las hueveras es que son capaces de hacer de soporte sujeta-móvil, e incluso para soportar una tablet, tal como podemos ver a continuación:

Para decorarlas se puede utilizar acuarela, gouache, y combinar estas técnica con rotuladores, lápiz color, acuarelables, tinta, etc.

Juantxu Bazán, 17 de abril de 2020

Chicles suspensivos…

El rompeolas de Castro es una enciclopedia visual que alberga pensamientos, placeres y más de un misterio.

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Alguien, en su diario deambular por el espigón, ha dejado en el lienzo de hormigón una extraña impronta, una señal para sí mismo y para quien quiera leer un mensaje abierto a la intemperie. Reconozco sobre la curva del espaldón una larga procesión de puntos suspensivos, caligrafiados con el chicle mascado, aplastado y adherido, uno tras uno, y otro más, una secuencia de lo que antecede y de lo que va a venir; y tras tres puntos, cuatro puntos más, continuando su traza rectilínea, paralela al horizonte mar, en una alineación indefinida en la que se pueden contar cuatrocientos cuatro chicles pacientemente incrustados en la superficie del mortero, día a día, practicando el culto a la rutina de quien quiere sellar su presencia con saliva y goma masticable.

Cuatrocientos cuatro días después pienso haber descifrado el juego, imaginando al constructor sacando su argamasa de la boca colocando cada pieza equidistante, con una ingeniería capaz de resistir el temporal del mar, poniendo orden al paso del tiempo con su interminable obra suspensiva. Quizás nuestro anónimo adicto a la goma de mascar pretendiera detener cada instante con su austero grafismo, repitiendo el mismo acto cada día, recreándose en su ingenua obra civil. Acaso quisiera detener el tiempo en aquellos años de corazón infantil, dejando su botín en su misteriosa reserva escondida, desapercibida para cualquier paseante.

Y cada día vigila su tesoro añadiendo una moneda más a su colección de chicles suspensivos.

Juantxu Bazán, 12 de abril de 2020.

(P.D.: Hasta el cierre del rompeolas por obras de restauración, hace seis meses, nuestro anónimo paseante seguía poniendo chicles, una tras otro, cada día…)

Modificación del PGOU de Castro Urdiales para cambiar el uso de la fábrica de Lolín: EL EMPRESARIO ES RESPONSABLE DE GARANTIZAR LOS PUESTOS DE TRABAJO SEA CUAL SEA EL FUTURO DE LA RECALIFICACIÓN DE LA FÁBRICA

La federación de industria de Comisiones Obreras de Cantabria ha entrado en el escenario del Convenio Urbanístico y Modificación del Plan General de la fábrica de anchoas Lolín “exigiendo a los políticos que pongan toda la carne en el asador y se impliquen para aclarar la situación, desatascar el problema y velar por el futuro de las 50 familias que trabajan en la conservera”. El desatasco según el sindicato implica la “la materialización del convenio”, es decir, su aprobación, y si no se busquen alternativas para conservar los puestos de trabajo.

Hace bien Comisiones Obreras en ocuparse y preocuparse del futuro de los puestos de trabajo de Conservas Lolín. Esa es su función. Ojalá todos los participantes en el affaire para recalificar la fábrica hubieran mostrado su preocupación a su debido tiempo. Pero creo sinceramente que Comisiones Obreras está errando en la dirección a la que tiene que dirigir sus exigencias.

En el asunto de la recalificación de la parcela de la fábrica de Lolín, ha habido objetivos principales, y secundarios. El objetivo principal del convenio urbanístico ha sido siempre la recalificación, a través del modificado del PGOU, para cambiar el uso de la parcela de la fábrica de anchoas de Industrial a Comercial y permitir con ello la construcción de un centro comercial, Mercadona según se dice. En este asunto el objetivo secundario ha sido el futuro de los trabajadores. El propio convenio lo denomina “actuación accesoria a la calificación urbanística”: trasladar sus instalaciones a una nueva fábrica que se construiría en el polígono de Vallegón, aspecto que se concreta en la primera de las cláusulas obligacionales en la que se dice ”el Ayuntamiento no vendrá obligado a aprobar definitivamente la modificación del PGOU hasta que por parte de la propiedad y/o la mercantil titular de la industria se acredite la adquisición de la propiedad o usos de una parcela en El Vallegón, para trasladar la industria existente actualmente en la parcela objeto de este convenio; y que dispone de financiación o recursos suficientes para la adquisición de la parcela, construcción y puesta en funcionamiento de las nuevas instalaciones industriales de Vallegón”. Sin embargo, más tarde se añade otra cláusula que permite al empresario un plazo máximo de tres años desde la aprobación definitiva de la modificación del PGOU para poner en funcionamiento la nueva fábrica.

Es decir, por una lado se quiere amarrar un compromiso del empresario para sostener la industria, y por otro se desanuda para dar un plazo de tres años para la puesta en marcha de la fábrica en Vallegón ¿Y en ese plazo adónde se supone que deberían ir los trabajadores? No dudo de que el equipo de gobierno anterior hiciera votos para que la recalificación no pusiera en riesgo los puestos de trabajo, y posiblemente llegó a pensar que el convenio urbanístico era la condición para garantizar el sostenimiento de la fábrica y de sus trabajadores. Un error garrafal;  el convenio trata de otra cosa, muy alejada del sostenimiento de los puestos de trabajo, porque esa es una condición que nunca puede depender de la política urbana puesto que está sometida a decisiones empresariales y de mercado que un Ayuntamiento no puede controlar: ¿hay alguna manera de qué un Ayuntamiento pueda evitar un ERE y los consiguientes despidos de parte de la plantilla, si se dieran las condiciones para ello?

En este convenio urbanístico no se habla de trabajadores, ni de sostenimiento de los puestos de trabajo, ni de las 50 familias que según se dice dependen de la fábrica. Y esto, que, como digo, fue cuestión secundaria en la parte dispositiva del convenio, ahora, cuando el Modificado del Plan General se cuestiona seriamente y adolece de la mayoría necesaria para ser aprobado, se convierte en la cuestión principal: el futuro de las 50 familias como ultimátum para doblegar la voluntad de la corporación.

Mucho antes de que CC. OO. saliera a la palestra, CastroVerde y PRC armaron este enorme lío que ahora pesa sobre los puestos de trabajo, y acecha con una inadmisible presión del empresario conservero a los concejales de PSOE, PP, C’s y Podemos del Ayuntamiento de Castro Urdiales amenazando con responsabilidades personales, civiles y penales, si no dan su aprobación, o se abstienen, en la tramitación del PGOU nº 23. Para entender este dilema hay que decir que el convenio urbanístico se prueba en la anterior legislatura con los únicos votos favorables de CastroVerde y PRC, quienes también aprobaron inicial y provisionalmente el modificado nº 23 del PGOU con la recalificación pactada, y esto fue posible porque ambos partidos sumaban mayoría absoluta. Pero las circunstancias políticas ahora son otras; quien tiene el poder municipal es el PSOE, en coalición con Ciudadanos, que junto con el voto negativo de Podemos y posiblemente del PP, impedirían la aprobación del Convenio. Estos partidos nunca votaron a favor del Convenio ni del Modificado del PGOU, y no soportan ninguna obligación política sobre un Modificado del PGOU que presenta serias dudas jurídicas, sobre todo por la ubicación de la parcela en zona inundable.

En estas circunstancias la exigencia de CCOO dirigida a los políticos para que garanticen los 50 puestos de trabajo “independientemente de lo que pase” llega a mi modo de ver muy tarde y está muy mal dirigida, porque si de lo que se trata es de garantizar los puestos de trabajo en modo alguno estos debieran ser los paganos de la aventura especulativa del dueño de la empresa. No son las decisiones del Ayuntamiento las que ponen en riesgo los puestos  de trabajo. Es el empresario el responsable garantizar los puestos de trabajo sea cual sea el futuro de la recalificación de la fábrica. Porque si no es así, nos colocamos en una disyuntiva inadmisible: si hay recalificación se sostienen los puestos de trabajo, y si no hay recalificación se pierden los puestos de trabajo; un ejemplo estupendo para que las empresas desmantelen sus industrias y se dediquen a la especulación urbanística. Comisiones Obreras sabe perfectamente de lo que estoy hablando, y en Cantabria se están dando ejemplos que avisan de estos fraudes.

Si finalmente el Modificado del PGOU es rechazado, quiero pensar que el problema de los trabajadores sea la cuestión principal, es decir, que su futuro no dependa de una cláusula urbanística que ellos no han negociado, ni en la que han sido partícipes. Para ello, el empresario y los trabajadores, con la colaboración de la administración competente, deben garantizar que las instalaciones actuales de la fábrica de Lolín sigan siendo operativas para mantener los puestos de trabajo, durante el tiempo que sea menester hasta que el Ayuntamiento, con la mayoría necesaria, vislumbre un futuro para el conjunto de la zona industrial de Brazomar útil para la ciudad y en la que no se arriesgue la situación laboral de los trabajadores.

Juantxu Bazán

2 de febrero de 2020

Artículo publicado en el diario.es Cantabria:https://m.eldiario.es/cantabria/primerapagina/Modificacion-PGOU-Castro-Urdiales-Lolin_6_991860805.html

El cadalso de la maniquí

J. B.

20 de enero de 2020

90 grados en sentido contrario a las agujas del reloj

J. B.

20 de enero de 2020

Titus Flavius Vespasianus in ecclesia est

Noviembre de 2018 en Castro Urdiales (Flavio castra est).

Balconada

Calle Santa María de Castro Urdiales. Octubre de 2018.

Manet, Monet, amor al arte

Hay muchas pinturas en la historia del arte que me gustan, entre ellas hay bastantes que me interesan tanto como para volver de vez en cuando sobre ellas. Mirarlas y volverlas a mirar buscando en los detalles, dejarme fascinar por su misterio.

Una de ellas es el cuadro que Édouard Manet le pinta a su amigo Monet: “Claude Monet pintando en su barco estudio”.

Podría haberme detenido en obras maestras como “El bebedor de absenta”, “Almuerzo sobre la hierba, “Olimpia”, “El balcón”, “El pífano”, o “La música en las Tullerías”, cuadros que escandalizaron a la sociedad burguesa de París, e incluso a la crítica que tardó en reconocer su valía después de muchos años. Pero quiero poner mi mirada en esta pintura en la que se plasma un momento de transición muy importante en la trayectoria de Manet. Se dice que en esta obra Manet le brinda tributo a su amigo Monet, una demostración de amistad al pintor y a su obra, y me parece que así es, pero yo creo también que Manet, pintando este cuadro, se está haciendo mejor persona y pintor.

Claude Monet pintando en su barco estudio. 1874. 50 x 64 cm, Neue Pinakothek, (Múnich)

El cuadro está pintado en 1.874, justamente el año en el que los impresionistas deciden mostrarse públicamente, y aunque Manet no quiera encuadrarse en el nuevo movimiento, su influencia en los jóvenes pintores impresionistas es reconocida; de hecho a Manet se le considera el padre del impresionismo, y en esta pintura Manet es impresionista de oficio y devoción, con esa pincelada suelta, el preciso manejo del color y de la luz, sin renunciar a su impronta, a esos magníficos blancos y negros que identificamos en el estilo de su obra.

Manet recoge un instante en el que observamos al pintor Monet mientras estudia los efectos del natural, tal como venía haciendo desde hace tres años en Argenteuil, en el río Sena, en el que Monet, remando en su barquito, había instalado un observatorio estudio para pintar las escenas que se le presentaban a su peculiar mirada, estudiando el paisaje y los efectos de la luz sobre el río y su entorno: pintor pintando a pintor en su peculiar estudio, mientras retrata a su mujer al natural, bajo el toldillo.

El maestro pintor que tanto inspiró a su discípulo recoge en ese lienzo el talento de Monet para devolverlo al lienzo, y juntos declararse amor al arte.

J. B.

7 de enero de 2020  

Sobre Monet: “Hago lo que pienso”

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