Se vende tierra negra y roja en playa Blanca

Rótulo frente al paseo entre Playa Blanca y El Rubicón (sur de Lanzarote). 25 de agosto de 2019

J.B.

26 de septiembre de 2019

Extraños pictogramas en baños de hombres y mujeres

Composición construida con las fotos de los pictogramas de los baños de hombres y mujeres en una taberna del casco viejo de Martos (Jaén, Andalucía, España). A partir de fotos tomadas el 10 de mayo de 2019.

Aún quedo perplejo mirando estos pictogramas que me encontré en el baño de un bar del casco viejo de Martos, en el que mi amiga Concha y yo nos detuvimos a tomarnos una cerveza con limón y a comernos unas magníficas alcachofas aliñadas.

Creo que el fabricante de estos pictogramas hechos en chapa tomó dos imágenes de hombre y de mujer convencionales, recortando sus siluetas sin ningún tipo de intención perversa, y que en la de hombre lo que resalta no es un inmenso pene, sino la mano derecha de un señor que viste chaqueta o americana. El resultado no puede ser más incierto, es muy difícil que no se vea otra cosa que un exagerado pene, máxime cuando lo apreciamos justamente a la entrada del retrete.

Un amigo mío me dice que el hecho de ver un pene es producto de mi obsesión. Es posible, quizás mi mirada esté un tanto contaminada y tenga tendencia a observar lo improbable; pero pongo a prueba la percepción de quienes quieran ver una cosa u otra.

Ello me recuerda a los enigmas que hay sobre la percepción de imágenes, y las ilusiones ópticas que ponen a prueba nuestro cerebro, como en aquel estupendo dibujo en el que depende cómo lo codifiquemos podemos ver una anciana con pañoleta y pluma o una joven de precioso cuello con collar:

En la imagen se reproduce el famoso dibujo de W.E.Hill de 1915, paradigma de la inversión perceptual. Nuestro cerebro ve de acuerdo con las señales ópticas una mujer anciana con una gran nariz ataviada con abrigo de piel de pañoleta y pluma, y lo vemos así porque hemos ordenado adecuadamente dichos elementos. Pero también vemos a una joven mujer con el rostro girado y que comparte en común con la anciana el abrigo de piel, pañoleta, pluma y uno de los ojos. El dibujante nos engaña con su habilidad para mostrar el ojo de la anciana superpuesto a la oreja de la joven, y en la que la boca de la una es una gargantilla en la otra. Una vez que sabemos la trampa, bailamos de anciana a joven según agrupemos los elementos de la imagen. .

Si trasladamos este tipo de engaños ópticos a la percepción de la realidad, de cualquier realidad, podremos concluir que nada es tan objetivo como pudiera parecer sino que existen múltiples variantes según nuestra manera de entender, según nuestros propios códigos para interpretar la realidad, y de cómo una primera mirada puede llevarnos por el camino del error, o del engaño.

Reproduzco a continuación las imágenes casi como fueron tomadas de ambos pictogramas con el flash automático del móvil, lamentando no haber tenido la paciencia (diez o doce ojos de varones del lugar se dieron cuenta de mi malsana curiosidad) de no haber tomado las fotos sin flash. Sin embargo, el resultado con ese rebote de luz, sobre la puerta metálica oscura me parece bastante adecuado.

Puerta del baño de las mujeres. 10 de mayo de 2019
Puerta del baño de los hombres. 10 de mayo de 2019.

Juantxu Bazán. 24 de septiembre de 2019.

El gato de Fez

Gato en la medina de Fez (Marruecos). 22 de abril, 11 horas 09 minutos 11 segundos.
Gato en la medina de Fez (Marruecos). 22 de abril, 11 horas 09 minutos 17 segundos.

Navegando… Naufragando…

Rompeolas de Castro Urdiales, 9 de septiembre de 2018. Exposición “Mediterráneo: una gran fosa común”.
Rompeolas de Castro Urdiales, 9 de septiembre de 2018. Exposición “Mediterráneo: una gran fosa común”.
Rompeolas de Castro Urdiales, 9 de septiembre de 2018. Exposición “Mediterráneo: una gran fosa común”.

Castillo de Paja en el canal de Castilla

Castillo de Paja. Foto tomada desde la ruta verde del Canal de Castilla cerca de Fromista (Palencia) . 6 de septiembre de 2018.
Muralla sur de Castillo de Paja desde el Canal de Castilla. Septiembre de 2108.
Castillo de Paja en los campos del Canal de Castilla. 6 de Septiembre de 2018.
Fábrica de sillería labrada con líneas verticales en el muro sur del Castillo de Paja (canal de Castilla, Palencia). 6 de septiembre de 2018.

Bajamar en la playa: un bosque de arena y agua

Sucedió el penúltimo domingo de abril, en las primeras horas de la mañana, cuando el tiempo y el espacio fluyen amigos y serenos.

Percibo la bajamar mientras camino, mirando todo lo que me enseña, observando todo lo que alcanzo con la mirada, y me dirijo a ocupar ese espacio como si fuera el primer astronauta que explora un raro planeta. En la playa planto mi bandera invisible y me desplazo sobre la arena con mucho cuidado, casi flotando, con mi cámara de fotos en la mano izquierda, tomando las imágenes que quiero. Y sobre la arena apenas caminada descubro un lienzo inabarcable en el que se extienden imágenes efímeras, fósiles perecederos que sobreviven algunas horas al inevitable efecto de las mareas y al insistente machaqueo de las pisadas de personas desconocidas que vienen y van.

Tres árboles y tres huellas.
Gran árbol.
Árbol con ramificaciones a su derecha.
Árboles en diferentes fases de crecimiento y formación.
Vegetación en ecosistema de playa.
Ramificaciones entrelazadas.
Espejo en bajamar: la ciudad diluida en la luz.
Luz en el bosque de arena.
Isla Brazomar, cabo sur.
El origen de la vegetación en el Paleozoico.
Encuentro de viento, luz, mar, tierra y gravedad.
Isla Brazomar, en playa Brazomar del mar Cantábrico.
Playa al contraluz mostrando su extraño bosque infinito de arena y agua.

Camino sin pisar la playa, yendo ávido en diferentes direcciones, buscando como un geólogo alucinado, como un agrónomo empecinado, como un obseso clasificador de imágenes. Me espera una y otra vez un bosque de arena, húmedo y horizontal, árboles emparentados en sus formas ancestrales, con su verticalidad aplastada en bajo relieve. Oasis de mar salado expuesto al sol.

Descubro que no soy yo quien busca en el bosque, son los árboles los que posan para mí.

Árboles en hilera
Árboles rampantes rampando en la misma dirección.
Selva en la playa vacía.
Cuatro árboles de arena.
Reflejos de luz en el bosque de bajamar.
Contraluz de este a oeste y al fondo barco navegando desde oeste a este.
Mirando al espejo.
Mirando al espejo y a las casas que miran.
Playa de Brazomar, en Castro Urdiales.

Termino mi deambular pensando en los miles de paseantes que miran por donde van caminando, y también pienso en los caminantes que no miran a donde van, y sé que no evitarán pisar mi bosque de arena encantado, ese bosque que en breve será un yacimiento arqueológico casi destruido por millones de pisadas de infinitos tamaños, y que tras las horas desaparecerá por fin disolviendo árboles, fundiendo fósiles, anegando oasis, para volver a resurgir en la próxima bajamar, y acaso volver a ser encontrado por otras miradas, ese bosque tan distinto y tan igual cada día.

Juantxu Bazán, 26 de julio de 2019.

(Fotografías tomadas el 21 de abril y el 1 de mayo de 2019)

Espejo

Parque de Castro, 5 de enero de 2019 al anochecer.

Horizontal

Rompeolas de Castro Urdiales, 24 de octubre de 2018

Medias naranjas

Medias naranjas_reduc

Medias naranjas sobre placa de vitrocerámica. 5 de agosto de 2018.

El campo…

PorteriaAllendelagua

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