Extraños pictogramas en baños de hombres y mujeres

Composición construida con las fotos de los pictogramas de los baños de hombres y mujeres en una taberna del casco viejo de Martos (Jaén, Andalucía, España). A partir de fotos tomadas el 10 de mayo de 2019.

Aún quedo perplejo mirando estos pictogramas que me encontré en el baño de un bar del casco viejo de Martos, en el que mi amiga Concha y yo nos detuvimos a tomarnos una cerveza con limón y a comernos unas magníficas alcachofas aliñadas.

Creo que el fabricante de estos pictogramas hechos en chapa tomó dos imágenes de hombre y de mujer convencionales, recortando sus siluetas sin ningún tipo de intención perversa, y que en la de hombre lo que resalta no es un inmenso pene, sino la mano derecha de un señor que viste chaqueta o americana. El resultado no puede ser más incierto, es muy difícil que no se vea otra cosa que un exagerado pene, máxime cuando lo apreciamos justamente a la entrada del retrete.

Un amigo mío me dice que el hecho de ver un pene es producto de mi obsesión. Es posible, quizás mi mirada esté un tanto contaminada y tenga tendencia a observar lo improbable; pero pongo a prueba la percepción de quienes quieran ver una cosa u otra.

Ello me recuerda a los enigmas que hay sobre la percepción de imágenes, y las ilusiones ópticas que ponen a prueba nuestro cerebro, como en aquel estupendo dibujo en el que depende cómo lo codifiquemos podemos ver una anciana con pañoleta y pluma o una joven de precioso cuello con collar:

En la imagen se reproduce el famoso dibujo de W.E.Hill de 1915, paradigma de la inversión perceptual. Nuestro cerebro ve de acuerdo con las señales ópticas una mujer anciana con una gran nariz ataviada con abrigo de piel de pañoleta y pluma, y lo vemos así porque hemos ordenado adecuadamente dichos elementos. Pero también vemos a una joven mujer con el rostro girado y que comparte en común con la anciana el abrigo de piel, pañoleta, pluma y uno de los ojos. El dibujante nos engaña con su habilidad para mostrar el ojo de la anciana superpuesto a la oreja de la joven, y en la que la boca de la una es una gargantilla en la otra. Una vez que sabemos la trampa, bailamos de anciana a joven según agrupemos los elementos de la imagen. .

Si trasladamos este tipo de engaños ópticos a la percepción de la realidad, de cualquier realidad, podremos concluir que nada es tan objetivo como pudiera parecer sino que existen múltiples variantes según nuestra manera de entender, según nuestros propios códigos para interpretar la realidad, y de cómo una primera mirada puede llevarnos por el camino del error, o del engaño.

Reproduzco a continuación las imágenes casi como fueron tomadas de ambos pictogramas con el flash automático del móvil, lamentando no haber tenido la paciencia (diez o doce ojos de varones del lugar se dieron cuenta de mi malsana curiosidad) de no haber tomado las fotos sin flash. Sin embargo, el resultado con ese rebote de luz, sobre la puerta metálica oscura me parece bastante adecuado.

Puerta del baño de las mujeres. 10 de mayo de 2019
Puerta del baño de los hombres. 10 de mayo de 2019.

Juantxu Bazán. 24 de septiembre de 2019.

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1 comentario

  1. Concha Calzada

     /  11 octubre, 2019

    Son excelentes Juantxu, enhorabuena

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