IMAGEN DEL CARGADERO DE DÍCIDO DESPUÉS DEL TEMPORAL

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La imagen que encabeza este artículo puede herir la sensibilidad del espectador. Eso es justamente lo que pretendo, aunque la foto sea una ficción. Pero puede ser real. No sé cuándo ni de qué manera podría producirse la destrucción del cargadero de mineral de Dícido, pero si sé que puede suceder en cualquier día a partir de ahora mismo. No podría asegurar siquiera que, en el momento que usted lee estas líneas ya se hubiera producido la destrucción del cargadero. Y entonces la realidad se relataría en imágenes y textos que nos darían la noticia, con comentarios, lamentaciones, críticas, y exigencias de responsabilidades.

En el momento de escribir estas líneas, en febrero de 2015, el cargadero de mineral de Dícido es aún el último cantiléver del Cantábrico, bien de interés cultural, uno de los monumentos más singulares de la costa cantábrica, único de estas características que queda en el mundo, legado de la ingeniería industrial de finales del siglo XIX y principios de XX, memoria de la historia de la minería en Castro Urdiales, Cantabria y Vizcaya.

 

Siendo el Cargadero un monumento tan importante ¿cómo es posible que no esté rehabilitado?

Es importante responder a esta pregunta.

Se van a cumplir 25 años desde que se planteó seriamente la rehabilitación del cargadero a propuesta la Escuela Taller de Castro Urdiales y lo cierto es que el cargadero debería estar rehabilitado. En el año 2000 el Ayuntamiento de Castro Urdiales, propietario del cargadero, saca a concurso la redacción del proyecto de rehabilitación del cargadero y de los yacimientos mineros del entorno. Una vez redactado y aprobado el proyecto se tramita para su ejecución al Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Demarcación de Costas de Cantabria. En aquel momento, el Ministerio de Medio Ambiente y la Dirección General de Costas se mostraban muy favorables a realizar actuaciones rehabilitadoras en el dominio público costero. Desde la oficina técnica de la Dirección General de Costas se hicieron observaciones que motivaron la modificación del proyecto, y finalmente en el año 2009 se adjudica la ejecución de la obra a la empresa pública TRAGSA por un importe de 1.000.053 € con cargo al Plan E. La ejecución de la obra fue muy dificultosa y desde el punto de vista ambiental muy discutible. Poco después de finalizarse la obra se produjeron desprendimientos en el túnel  del plano inclinado, y al día de hoy aún subsiste un desprendimiento que tapona el túnel por el que se accede al cargadero. Pero la cuestión más controvertida es que TRAGSA entregó la obra, en la que finalmente se gastaron 740.000 €, sin rehabilitar el cargadero.

entornoparablog

En la secuencia de cuatro fotos podemos observar el acceso al entorno minero de Dícido dominado siempre por la presencia del cargadero, al fondo; En la foto superior derecha acceso a al túnel del plano inclinado, y en las fotos de abajo, el primero de los túneles por el que se accede al cargadero taponado por el argayo que se desprendió en el 2013.

A pesar de que el proyecto contenía los estudios y ensayos sobre la resistencia del cargadero para soportar los usos que se pretendían con su rehabilitación, TRAGSA encargó un informe a una consultoría que desaconsejaba la rehabilitación en las condiciones previstas en el proyecto. El fiasco termina por resolverse comunicando (Demarcación de Costas de Cantabria) a la Dirección General de Cultura del Gobierno de Cantabria (quien ostenta la competencia en protección del patrimonio cultural) la imposibilidad de rehabilitar el cargadero, y a partir de este momento y a propuesta de esa Dirección General de Cultura, la Demarcación de Costas de Cantabria empieza a trabajar en un proyecto de reconstrucción, es decir, una réplica, del Cargadero de Mineral de Dícido. El absurdo llega hasta el punto de plantearse incluso una réplica no del cargadero actual, declarado BIC en el año 1996, sino del cargadero anterior el que subsistió desde 1885 hasta su demolición en 1937 en plena guerra civil.

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A la izquierda el primer cantiléver construido por la compañía belga Lecoq según diseño de Seyrig para la compañía minera de Dícido en 1.896; a la derecha el nuevo cargadero que aún subsiste construido en 1938 por Cortázar y Hermanos y Basconia para Altos Hornos de Vizcaya, tras la demolición del anterior en la guerra civil.

Hacer una réplica del cargadero es algo que no tiene ni pies ni cabeza. He escuchado de voces muy autorizadas de la Administración que la operación consistiría en desmontar el actual cargadero, dejarle en la ladera de los acantilados del paseo a modo de reliquia que el tiempo iría disolviendo, y en su lugar montar una nueva estructura de acero inoxidable, réplica exacta del cargadero viejo. Esta operación, además de ser contraria a la propia ley de Patrimonio Cultural de Cantabria que repudia las réplicas, es injustificable desde el punto de vista económico, y un delirio ignorante desde el punto de vista cultural.

 

¿Puede rehabilitarse el cargadero?

Antes de contestar a esta pregunta, es importante recordar que las Administraciones tienen la obligación de proteger el patrimonio, máxime si nos encontramos ante un bien de interés cultural como es el caso que nos ocupa. Hasta al momento, tengo que decir que, tras el abandono de la obra de rehabilitación, no se ha hecho el esfuerzo necesario, fundamentalmente por quien tiene la máxima responsabilidad para la protección del patrimonio en Cantabria, la Dirección General de Cultura, y esta quietud responde al hecho de que esta entidad ha asumido que el cargadero no se puede rehabilitar y por lo tanto no merece la pena invertir dinero en algo tan incierto teniendo en cuenta además que hay otros bienes culturales en Cantabria que requieren atención prioritaria. Este planteamiento ha caído como una losa sobre el futuro del cargadero, y sin embargo es falso, además de irresponsable.

El Cargadero de Dícido si puede rehabilitarse, estoy convencido de que así es, y apoyo mi convicción en la información que he recogido de técnicos muy cualificados: arquitectos, ingenieros, especialistas de la arquitectura en hierro. En algún caso se han dado soluciones muy inteligentes para que el cargadero no tenga por qué soportar cargas excesivas para ser utilizado como mirador del cantábrico. Después de conocer la opinión de los profesionales la conclusión es que el cargadero es rehabilitable para lo cual requiere un nuevo proyecto con un análisis muy pormenorizado de su estructura, y en función de ello elaborar un proyecto de restauración muy exhaustivo y detallado en los procedimientos y técnicas de restauración, en las condiciones de seguridad que requiere trabajar en un medio, el acantilado marino, de especiales dificultades. Tras la elaboración del nuevo proyecto se requiere un plan director que establezca el futuro uso del cargadero, las etapas para la ejecución de la obra, su mantenimiento, y la financiación de todas las actuaciones, un plan director que establezca como prioridad salvar la estructura de su inevitable corrosión. En ese plan participarían además del Ayuntamiento de Castro Urdiales y el Gobierno de Cantabria, el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Cultura. Pero para que podamos encontrarnos en ese escenario hay que saber y medir la envergadura de la actuación restauradora y rehabilitadora, y eso sólo es posible encargando urgentemente la redacción del proyecto, cuyo coste no tiene por qué ser superior a los 40.000 €.

 

Es urgente encargar la redacción del proyecto

El tiempo pasa. Se van a cumplir cinco años desde que se abandonara la obra de restauración del cargadero. Durante este tiempo he realizado gestiones en todas las direcciones para tratar de conseguir apoyo y subvención para redactar el proyecto, condición que permitiría participar en el 1,5% Cultural y elaborar el plan director que necesita el cargadero. El año pasado acompañé al concejal de Hacienda y Patrimonio del Ayuntamiento de Castro en tres ocasiones a la Dirección General de Cultura y compartimos reunión también con el jefe de la Demarcación de Costas de Cantabria. Todo fue muy correcto pero no obtuvimos, a pesar de nuestra insistencia sobre la gravedad del problema, el compromiso para financiar siquiera en parte los 40.000 € que cuesta la redacción del proyecto.

Durante este tiempo el cargadero sigue deteriorándose por efecto de la corrosión. Las vigas metálicas siguen perdiendo sección milímetro a milímetro, año a año, hasta que llegue el momento en que efectivamente sea imposible la rehabilitación del cargadero, y entonces la foto de arriba deje de ser una ficción.

deterioro

Sobre estas líneas 4 fotos del cargadero a finales de 2013 tres años después del abandono de la obra. Los elementos principales de su estructura, las cuerdas superiores e inferiores se hallan en buen estado si bien han perdido sección desde que fueron construidas; las diagonales y vigas de arriostramiento se encuentran en un estado aparentemente aceptable pero precisan reparación; mientras que las viguetas longitudinales y transversales, tal como puede observarse en la foto inferior izquierda se encuentran muy deterioradas y deberán sustituirse en buena parte. El nuevo proyecto debe contemplar un minucioso análisis pieza por pieza, y un procedimiento riguroso para su restauración.

Lo que no es una ficción es lo sucedido con el penúltimo cargadero sobre los acantilados del Cantábrico: el cargadero de mineral de Pobeña, en Vizcaya, fue destruido por un temporal en marzo de 2008. Este cargadero es la muestra evidente de lo que intento transmitir con este artículo. El patrimonio minero cuando no está suficientemente protegido deja de ser una realidad para convertirse en una mera conjetura, algo que existe pero que puede dejar de existir.

PobeñaParaBlog

El ser y no ser del cargadero de Pobeña. La foto inferior izquierda está tomada del diario El Correo y en ella se ve como las olas azotan al cargadero de Pobeña. En la noticia se dice que un reportero tomó esa foto poco antes de ser engullido por la mar.

Imagen del cargadero de Dícido después del temporal

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Mientras escribo este artículo he pensado en el cuadro de Magritte “Ceci  n’est pas une pipe” (“Esto no es una pipa”). Siguiendo el planteamiento del gran maestro no estamos ante el cargadero de Dícido en la foto de la izquierda, ni tampoco estamos ante el cargadero destruido en la foto de la derecha… en ambos casos lo que sabemos es que nos encontramos frente a imágenes que representan una cosa o la otra. Y ahora que vemos ambas imágenes quiero reivindicar su atención porque acaso viéndolas juntas podamos entender mejor la realidad del cargadero de Dícido a la vista de la tremenda fuerza iconográfica que representan: la realidad es que el cargadero puede ser destruido por un temporal. Y a la vista del lo referido en este artículo, contexto ineludible para interpretarlas, añado: el cargadero de Dícido será destruido si no se interviene urgentemente para salvarlo.

El que sea destruido por un temporal o por cualquier otra circunstancia es lo de menos. El temporal añade una carga dramática a la que estamos muy acostumbrados en los puertos de mar.

Solo nos queda un elemento para terminar esta representación visual: que ustedes hagan su propia interpretación.

 

Juantxu Bazán, 7 de febrero de 2015

(Con el agradecimiento a Salvador Romaña quien realizó la mayor parte del trabajo de photosoft de la imagen que encabeza este artículo)

 

Algunos enlaces de interés:

El Ayuntamiento solicita financiación para la redacción del proyecto:

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=386915971441561&set=a.191728214293672.46674.190898571043303&type=1&theater

Conferencia de María Luisa Ruiz Bedia, 75º aniversario del Cargadero de Dícido:

https://juantxubazan.wordpress.com/2013/12/02/75o-aniversario-del-cargadero-de-dicido-conferencia-de-maria-luisa-ruiz-bedia/

Conferencia de Joaquín Cárcamo, 75º aniversario del Cargadero de Dícido:

https://juantxubazan.wordpress.com/2013/12/02/75o-aniversario-del-cargadero-de-dicido-conferencia-de-joaquin-carcamo/#more-375

Sobre las minas de Dícido:

http://www.viasverdescastrourdiales.es/index660e.html?option=com_content&

El cuadro de Magritte “Ceci nést pas une pipe”:

https://www.google.es/search?q=esto+no+es+un+pipa&rlz=1C1GGGE_esES603ES603&es_sm=93&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=zGfXVJiENLaPsQTnyIDoAg&ved=0CCkQsAQ&biw=1920&bih=971

ADENDA del 16 de febrero de 2015:

El alcalde pedáneo de Mioño denuncia la situación del cargadero de Dícido y su entorno:

Cargadero_DM_15_02_2015 (1)

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5 comentarios

  1. Martin

     /  9 febrero, 2015

    Considero que su rehabilitación además de muy costosa y complicada, para respetar la actual estructura, con un fin práctico en nuestros días que sería la de un mirador en el mar, terminaría además diferenciándose mucho del original. Quizás una réplica con materiales actuales fuera más práctico desde todo punto de vista y serviría igualmente para mantener viva en el tiempo su historia y origen industrial. Modestamente y bajo esta premisa, no creo en el momento actual sea una actuación de lo más urgente.

    Responder
    • Gracias por tu aportación Martín. Tal como digo en el artículo creo que la opción “réplica” no es recomendable, al menos mientras sea posible su rehabilitación, la propia ley de Patrimonio Cultural de Cantabria así lo señala. Hagamos primero el proyecto de restauración con un exhaustivo estudio sobre su estructura y conoceremos la dimensión del problema. Si el cargadero es rehabilitable como pienso y defiendo, su financiación sería posible a través del 1,5 % Cultural con la intervención de cuatro administraciones, con un plan de etapas que empieza por salvaguardar la estructura. La réplica no sería subvencionable por el 1,5 % Cultural.
      Otra cosa importante: No hay que pensar en un futuro mirador como única finalidad práctica, que lo es, y sería estupendo que en el futuro lo pudiéramos disfrutar como tal. La principal finalidad sería preservar el actual cargadero como elemento del patrimonio minero… y yo creo que esto hay que hacerlo con técnica restauradora aunque haya que reponer algunos elementos. Desde el punto de vista patrimonial la réplica del cargadero tiene el mismo sentido que la réplica del Faro de Alejandria. No tiene sentido.

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  2. Montserrat Hoz Liendo

     /  9 febrero, 2015

    Estoy de acuerdo con Juantxu Bazán. Una réplica es una mentira. Preservemos el patrimonio. Es el legado cultural del que disponemos.

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  3. Que susto, sólo comparable con alivio al descubrir que era un fotomontaje. Esperemos que nunca ocurra aunque…..

    Responder
  4. Martin

     /  10 febrero, 2015

    Juantxu, de entrada todos los estudios y proyectos son opinables y mejorables, generalmente a posteriori, por lo que el resultado deseado puede no estar garantizado, la solución practica que Tu propones, asi lo entiendo, es la del continuo parcheo, pues el oxido y la corrosión no se pueden regenerar y con la sustitución de piezas perderia el original que quieres preservar, serviria para ver su fisonomia conservada en el tiempo, pero desde luego observada desde la distancia, pues de cerca seria clamoroso lo llamativo de la reparación. Cuando la desintegración no ofrece otro remedio sensato debe utilizarse la replica. A Nuestros Antepasados Ilustres se les recuerda con estatuas o monumentos, no se exponen sus restos embalsamados para continuar entre Nosotros. Lo de subencionable, tiene su aquel, todo es segun se interprete la literalidad de la ley, en este caso la estructura ferrica no es el unico componente de la instalación a consevar y puede considerarse un elemento a sustituir, practicamente con el mismo material original. Como instalación nueva si podria tener un uso practico, como el planteado anteriormente, al usarse, se disfruta y se llega a conocer, sino se convierte en una postal. En la practica podria conseguirse una replica tal quél original, con laminas transparentes en el piso y las medidas de seguridad pertinentes, seria perfectamente viable y con un uso practico a semejante inversión. Eso si, con sentido común, copiando estrictamente el original sin desvarios modernistas, salvo los indispensables de mantenimiento(quizas un lacado transparente e incoloro, para evitar el oxido). Economicamente hablando, con los gastos y tiempo en estudios previos, desarrollo y analisis de los mismos, proyecto de ejecución y estudios para llevar a cabo este, tienes como alternativa un simple proyecto de montaje de estructura mecanica, aportado por la empresa y su instalación.

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